
Hay muchas formas de hacer cosas.
Esta no es una de ellas.
Esto es un conjunto de instrucciones para permitir que algo ocurra—
no necesariamente bajo tu control,
no necesariamente de una forma que pueda repetirse.
1
No empieces por hacer una obra.
Empieza por provocar una situación.
Si aparece un objeto, déjalo existir,
pero no lo confundas con lo que importa.
2
Toma cualquier cosa:
un sonido, un fragmento de código, una receta, una conversación.
Trátala como si fuera un sistema en potencia.
Obsérvala hasta que deje de ser “esa cosa”
y empiece a comportarse como algo más.
3
Establece una regla.
Luego otra.
No demasiadas.
Si las reglas no producen nada, cámbialas.
Si producen demasiado, limítalas.
Desconfía de la libertad absoluta—
casi siempre produce ruido.
4
Haz algo con esas reglas.
No lo pienses demasiado.
Permite que el proceso avance lo suficiente
como para dejar rastros.
5
Detente antes de entenderlo todo.
Si lo entiendes por completo,
probablemente ya no sea útil.
6
Deja un residuo.
Puede ser:
un objeto
una grabación
una interfaz
un recuerdo impreciso
No necesita ser claro.
No necesita estar completo.
7
Permite que alguien más se encuentre con ese residuo.
No expliques demasiado.
Si preguntan “¿qué significa?”,
resiste la tentación de responder.
8
Observa lo que ocurre.
Si no ocurre nada, no lo fuerces.
Si ocurre algo, no intentes corregirlo.
Recuerda:
lo que ocurre no te pertenece.
9
No esperes comprensión.
Espera desviaciones:
interpretaciones incorrectas
usos imprevistos
efectos secundarios
A menudo es ahí donde las cosas se vuelven interesantes.
10
No confíes demasiado en la técnica.
Puede ayudar, pero también puede ocultar.
Una ejecución impecable puede no producir nada.
Un error puede abrirlo todo.
11
Asume que no eres el único autor.
Considera:
de dónde vienen tus reglas
quién más está involucrado
qué sistemas ya estaban en marcha
La autoría suele reconstruirse después,
como quien arma una historia a partir de piezas dispersas.
12
No te preocupes por la permanencia.
Algunas cosas funcionan mejor cuando desaparecen.
Si algo permanece, será una huella.
Si no permanece nada, eso también cuenta.
13
No uses la palabra “arte” demasiado pronto.
Si la usas, aclárala.
Si no puedes aclararla, déjala suspendida.
A veces es mejor trabajar sin nombrar.
14
Repite el proceso.
Cambia las reglas.
Cambia el medio.
Cambia el contexto.
Observa lo que permanece.
Eso es lo que importa.
15
Si en algún momento algo se activa—
un cambio en la atención,
una sensación difícil de nombrar,
una pequeña transformación—
no intentes capturarlo por completo.
Ya ocurrió.
